¡No me asustas, Miedo!

8 Abril, 2009

La fabrica antigua de El Burgo

La fabrica antigua de El Burgo

 

Todos, lo admitamos o no, hemos creído sentir miedo alguna vez. No hablo de los saltitos ridículos que damos cuando aparece un disfraz bien hecho en la pantalla del salón. No. Hago alusión a las gotas de sudor frío que se precipitan a la taza de leche sobre las cinco de la mañana. Ese insomnio angustioso causado por la propias angustias. Eso es miedo.

Gracias a Dios, en caso de que exista, nunca he pasado la noche en vela, al menos no por esa razón. Pero quiero admitir aquí en la intimidad del amplísimo internet, que creo que el temido Miedo me acecha. Sé que mientras duermo, Miedo habré la puerta de mi habitacion y me observa. Yo me despierto, cierro la puerta y vuelvo a cerrar los ojos. Pero viene todas las noches.

¿Qué pasará el día en el que Miedo decida pisar mi cuarto?

Sudaré de noche, es probable. Puede que me derrote, si lo hace puede ser terrible para mi devenir. Me encuentro e la etapa final de una etapa imprescindible, o eso dicen. Sería terrible fallar justo ahora, después de todo. Aunque me lo tengo merecido, pero confío en que Dios sí exista y en que es más fuerte que Miedo.

Pero, ¿Y si después de sudar unas cuantas noches, logró superar a Miedo? Sí. Me siento decidido, no me queda otra. Dejaré que me embista Miedo, la cojeré por los cuernos y la alejaré de mi. Lo llaman superar los miedos.

Una vez haya vencido a Miedo, me pregunto si perderé a todos sus homologos. ¿Dejaré de tener miedo a actuar?, ¿Me atreveré a decir lo que siento?, ¿Sabré decir no?, ¿Aprenderé a odiar?

¿Me atreveré a contarle la verdad a la chica de ojos verdes? ¿Y la de los ojos oscuros?

Espero impaciente la maniobra de Miedo. Dicen que los problemas se enfrentan con la cabeza alta, yo tengo la suerte de medir un metro setenta y pico, miraré a Miedo desde abajo. Estará bien alto mi encéfalo. Pero aquellos (los que dicen) no nos advirtieron de que hace falta el mismo valor tanto para recibir la embestida como para superar al propio Miedo.

Acabo de oír un ruido. ¿Estás ahí? ¿Tan rápido? Me habrá escuchado…

Quieran o no aceptarlo los mortales, soy una persona con mucha temple.
Pero claro, la Gente nunca me lo reconocerá hasta el día de mi muerte. Y no es por ser malagradecido pero, de qué me serviría.Lo que en realidad quiero es que me escuchen. Pero no seré iluso y no pediré tanto, me conformaré con que limiteis vuestra patética falsedad.

Vuestra ridícula falsedad llega a semejante nivel que dentro de poco dudaréis de vuestra propia existencia de tanta falsedad acumulada. Creo que las falsedades son las famosas mónadas de las que hablaba Leibniz, son inmateriales pero su acumulación se puede convertir en una película que rodea a los que abusan de ellas para transformarlos en otra persona.

No me quiero extender porque sino les estaría comprometiendo con vuestra regla de no leer mas de 500 palabras de un mismo fragmento de texto sin dibujitos, así que por último diré que hay una duda que me carcome.
¿Si no puedes soportar a un lobo, por qué coño te enamoras de uno y le pides que deje a un lado su manada? ¿De quién coño te vas, joder, te has mirado en el espejo? Seguro que sí, no lo dudo. Pero tambien estoy seguro que solo te miraste prosopograficamente, solo te preocupaste si luciás guapa, si tenías bien puestas las tetas.

Cariño, no le llegas ni a los talones a ninguno de la manada. Espabila.

La voz del mudo.. otra vez.

Un camino largo. Largo pero nunca eterno.Me avisaron continuamente de lo duro que sería. Me dijeron que llegado el momento me arrepentiría. Tambien me contaron que querría abandonar. Y acertaron absolutamente en todo.

En esos tiempos, descubrí una fuente de seguridad en mi mismo. Ese manantial de confianza en mi, manantial de amor propio, sirvió para curar los daños que fueron causados por una sequía que se prolongó cuatro años. Cuatro años que fueron posiblemente los peores de mi vida. Durante esos repelentes años viví exiliado en un exilio, la redundancia puede parecer incoherente pero es una realidad, una dolorosa realidad.

Hoy me pregunto qué me dio la fuerza necesaria para encontrar la seguridad que me habia sido secuestrada. Tal vez el encuentro cara a cara con la decisión más importante de mi vida hasta el momento me otorgó el la madurez para cambiar. O tal vez el descubrimiento de un amor hermoso me obligó a cambiar. Sea cual sea la respuesta le doy gracias a ese ente que me sonríe, con esa sonrisa característica y estática.

Pero esa sonrisa pantallesca fue a primera espina de la rosa en magullarme.

Todo pasó cuando decidí salir del exilio y volver a mi pais natal, México. Ir fue un error. Pero fue uno de esos errores de los cuales nunca te arrepientes de cometer. Respirando los secos aires de mi amado Coyoacán decidí que amaba a esa mujer.

Fallé, ese amor fue el único error que cometí. La distraccion consecuente fue letal y destruyó mi plan. El plan que habia decicido medio año antes. La decisión más importante de mi vida, y me equivoco.

Desesperado tambien arruiné el creciente amor que había entre la sonrisa pantallesca y yo. Me dolió mucho, pero lo peor fue que tambien le dolió a ella. Cada una de sus lágrimas azotaba mi ingenio poético obligándole a derramar sangre.

A partir de ahí, como si de un don se tratase, desarrolle un habilidad para conseguirme problemas de toda índole. Fueron momentos díficiles, el agobio me enterraba en una tumba, me encerraba vivo y coleando.

Nunca imagine que mi salvación fueran unos ojos verdes. Mi obsesión por esos ojos ya disponía de historia. Pero era eso, historia. Pero entonces se convirtió en realidad, percibí el el sentimiento fuerte que nunca llegó a convertirse en amor. Unas palabras, un diagnóstico, finalmente una sonrisa, y “voila”; salvado.

Renací de la tumba. Les prometí a las únicas personas de las cual me importa su opinión de mi que lo lograría. Que lograría enmendar mi error.

Empecé con fuerzas. Cumpli mi objetivo en el primer ensayo. Casi sin esfuerzo. Incluso me permití el lujo de retomar contacto con aquel amor ahogado. Un amor que se amarró con más fuerza, mas confianza. Un amor coronado con lavandulas. Y su olor purpu´reo me dio energía para seguir.

To fluía bien hasta ahora.

Hasta que me veo atrapado entre pilares de papel, y me asusto.  Me inunda una sensación claustrofóbica peligrosa. Me asusta volver a fallar. Porque esta vez no habrá segunda oportunidad.

Es cierto, es un camino largo por recorrer. Pero el camino es largo más no eterno; llegó el momento en que logro visualizar el final del camino. Es una línea recta, sé el camino. Pero dentro de no mucho se me presentará una bifurcación. Y no se cual camino coger, porque aún no se cual es el correcto.

Solo sé que necesito un abrazo.

El faro de luz.Quería ir. Y fuí. No fuí por ella, ni fuí por el. Fuí porque quería ir.

No pretendía quedarme tanto tiempo. No tenía pensado quedarme más tiempo de lo que durase el partido. Pero el se fue. La dejó sola. Y me quedé.

Me preguntó si quería dar un paseo y hablar. Acepte, y sabía muy bien lo que hacía. Estaba prevenido de lo que pasaría. Caminamos durante horas. Con el único descanso para comprar un helado. Hacía frío, pero eso no importaba.

Se inició una caminata que nada tenía que envidiar de un tramo del Camino de Santiago. Salimos en busca de nuestro lugar favorito del mundo.

El primer candidato se encontraba a nivel del mar, sobre unas rocas, junto a un castillo flotante. No me pareció el idóneo. Pero este nauseabundo lugar nos regaló nuestro primer tema. Hablamos del amor. Intentabamos hallar la respuesta, la solución a un problema que a mi opinión le consumía sus uñas desde hace un buen tiempo. 
¿Qué es querer? 
¿Desear algo? ¿Amar? , o buscar aquello que quieres hasta que lo consigues.
No fue hasta el final de nuestra discusión, no fue hasta que el frío nos levanto de las olas y nos arrastró como Morfeo a los sonámbulos, cuando me di cuenta que no hablabamos de amor.

El segundo candidato, me pareció perfecto. Estaba apartado. Secreto. Con un silencio ensordecedor. Magnífico. A ella también le gustó. Permanecimos  ahí. Le mencione la fotografía. Y hablamos de mi amigo. Luego, ella decidió primero y reclamo este como su lugar favorito en el mundo. Durante un minuto pensé que tal vez podría ser nuestro lugar favorito en el mundo. Pero ella miraba hacia abajo, muy abajo. Y sonreía. Y esa sonrisa tenía santo y seña, uno que yo no conocía.

El tema que nos explusó de aquel magnífico lugar no fue el amor, esta vez fue la muerte. La muerte nos fue guiando con una sabiduria que sabe Dios porqué  no utiliza para mover a los inertes. La sabia muerte nos fue dirijiendo haciá la luz. Puede sonar paradójico. Rodeamos al emisor de luz, y caímos rendidos ante el cansancio, arrepentidos de la magna caminata.

Desde mi tercer candidato y finalmente el ganador, se vislumbraban a lo lejos los dos anteriores “candidatos” y decidí que era este, sin duda, mi lugar favorito en el mundo. Complacidos ambos con la búsqueda, acampamos aquí. Y allí hablamos sobre su amiga.

Debí quedar dormido. Cuando desperté ella seguía a mi lado. Despierta y lúcida. Y me enseño a describir. Me espetó que describir era lo mismo que comparar. Y comparando llegue a darme cuenta de que el lugar donde estabamos, detrás de aquel faro de luz tambien era el lugar favorito del mundo de otra persona.

Y desde entonces la busco. Sin olvidar de alimentarme.

 

FJPR

El ser humano es increible, no hay duda. El que aún duda que le eche un vistazo a las olimpiadas. Cada olimpiada se rompen más y más récords.

Yo, al igual que vosotros supongo, me pregunto si llegara un punto en que no se puedan superar más barreras. Phelps, por ejemplo, está batiendo todos los tiempos en diferentes estilos. Esta nadando a velocidades que hace años ni Spitz imaginaría. Al retirarse Phelps, habrá otro hombre-pez capaz de superarlo. La organización olímpica debe creerlo, pues apuesto que dentro de 4 años la ficticia línea verde seguirá “nadando” por delante de los nadadores esperando ser adelantada.

Pero por física tiene que haber un punto en el que no se pueda nadar más rapido. O creen que las cosas seguirán así, y dentro de X años los tiempos rondaran el segundo y medio. No.

Así que Phelps disfrute, pues puede que sea el último en disfrutar de ello.

Pero cuando llegue ese día puede que se permitan los dopajes, otro aspecto “increible” del humano. Es increible que se haya podido hacer realidad aquello que veía en los videojuegos. Aquello de que un personaje se tome una pócima para recuperar vida, para ser más fuerte, para correr más rápido, para cubrirse en fuego; ya no es ciencia-ficción.

No se crean que apruebo el uso de estas drogas, que es lo que son. No. De hecho, es el motivo que me impulso a escribir este artículo.

Tal vez la noticia de la ciclista española acusada de dopaje me llamo más la atención, pero el gran número de casos similares tampoco se me ha escapado, y es que es increible la cantidad de atletas que sucumben a la tentación. Pero más incrible aún resulta que como puede ser posible que aún sabiendo la enorme cantidad de pruebas “anti-doping” que hay, se atrevan a cometer la imprudencia. ¿Cómo se puede caer tan bajo? La tal Moreno no es solo una verguenza y deshonra para España, tambien lo es para el deporte mundial al igual que todos sus homonimas.

Y es que el ganador de las olimpiadas no se debería sacar de las medallas de oro, si no de el menor número de dopajes.

Increible.

 

 

FJPR

Desde que te vi..

14 Abril, 2008

Digamos que esta fue segunda secuela de mi “trilogía” de poemas… Dejó este poema con la esperanza de que mi amigo Daniel me lo analice. Lo titulé Desde Que Te Vi

Vi tu rostro angelical
Tu larga cabellera dorada
Delicada como el cristal
Eras joya pura y preciada

 

 

 

Vi la inocencia y ternura
De tus ojos de diamante
Me perdí en la hermosura
De su luz y brillo fascinante

 

 

 

Vi tus labios de carmín
Me enamoré de tu sonrisa
Sentí tu perfume de jazmín
Tu esencia sutil que me hechiza

 

Me venciste con tu belleza
Mi vida la daría yo por ti
Todo en ti extasía y embelesa
Todo se embellece, desde que te vi…

 

 

 

 

Enamorado?

10 Abril, 2008

Hoy pondré mi primer poema, y creo que es el mejor que he hecho.

Sí, lo hice en una época en la que estaba enamorado. Fue un amor hermoso, pero al mismo tiempo un martirio como la mayoría. El pome consta de cuatro estrofas de cuatro versos. Aunque no guardé el número de sílabas si guardé rima. Probablemente sea el poema que presente al concurso que dará lugar en el Colegio Obradoiro. Le titulé Enamorado :

 

¡Qué daría por estar contigo!
Después de haber soñado
Que era para ti más que un amigo
Lo confieso, de ti estoy enamorado
Enamorado de tu mirada
Del hechizo de tus ojos bellos
Que en esa noche estrellada
Me seducían con sus destellos
Enamorado de esos labios
Que dulces despojaban mi sueño
Fantaseaba sin agravios
Que de un beso tuyo sería el dueño
Deseo que nunca se muera
La sensación de haber amado
Que jamás exista una espera
Para vivir plenamente enamorado
 

 

 

 

 
 
 
 
 

 

 

 

 

Caminante

8 Abril, 2008

Son tus huellas el camino y nada más, Caminante no hay camino se hace camino al andar

Muchos de mis conocidos conocen ya mi afán de escritor, en este blog pienso publicar mi obra. Mis compañeros, y el que quiera, podrán opinar sobre ella.

Para empezar, pondré un relatito,  no lo pongo de primero por ser el mejor sino por ser el primero que escribí. El primero que escribí ya con mentalidad de “autor”. Es más bien filosófico que otra cosa, pues en tan pocas palabras es complicado introducir un trama complejo. No es lo que se dice una obra maestra, pero pienso que se lee bien, y que da que pensar. Le doy final al relato con un fragmento de mi poema favorito, Cantares de Antonio Machado, tambien mi poeta favorito. Cometí este “plagio” pues pensaba oportuna su aparición, por lo menos en las fechas en las cuales lo escribí. Sin más preambulos se los presento a continuación.

 

                                    Caminante..

 

 

Un día me dispuse a sentarme en un banco del parque que se encuentra en el centro de mi deprimente ciudad gris. Me senté ahí con el único objetivo de permanecer ahí sentado observando lo que sucedía a mi alrededor
No hacía mucho que el sol había salido cuando me senté en aquel duro y frío banco de piedra. Tenía frente a mi el camino más transitado del parque. El camino hecho de ladrillos rojos parecía trasmitir un aura de energía, parecía trasmitir color a este mundo aburrido e incoloro. La gente parecía percibirlo, voluntariamente o no, pero lo hacia. Todo quien pasaba por el vestía una sonrisa.
Los ancianos aprovechaban el horario escolar para poder pasear por el parque. Ya que el parque en estos momentos era un lugar de paz y armonía, con un silencio solo perturbado por los sonidos de la naturaleza. El parque era ahora un lugar idóneo para pararse a pensar sobre lo ocurrido, lo que ocurre, y lo que está por ocurrir. Varias horas estuve observando a los de edad avanzada, iban y volvían hablando en grupitos riendo con aquella risa gastada pero llena de vitalidad, talvez alimentada por los buenos recuerdos.
Llegó el momento en el que dejaron de pasar por aquel camino. El aire ahora desprendía un sabor diferente. La situación semejaba a una metáfora, la naturaleza y los humanos se habían puesto de acuerdo en un pacto de silencio.
Fue en este espacio temporal casi poético cuando logré entender aquella estatua tan sosa de Don Ramón Valle-Inclán, que se hallaba dos bancos más allá. Entendí entonces porque venía a este lugar a escribir, supuse además que venía a esta hora del día. Este pensamiento logró arrebatarme una sonrisa.
Mi móvil rompió tan inspiradora sensación. Era mi esposa, me reclamaba para comer. Le conté la mentira más creíble que se me ocurrió y le corte. Enfadado tiré el teléfono al suelo y vi como se destrozaba.
Cuando levante la vista, me encontré con un mundo diferente gritos, llantos, risas invadían el silencio de antes. Una manada de niños revoloteaba por el lugar. Jugaban con pelotas, muñecos o sin ellos, solo ellos saben a que. Una pelota roja vino rodando hacia mí. La cogí y divisé a una niñita de no más de cinco años mirando me con timidez. Le tiré la pelota, torpemente falló en la captura. La miré sonriendo y ella me devolvió la sonrisa a modo de gratitud. Me quedé observando a aquella graciosa niña hasta que su madre la llamó. Pero lo increíble fue que cuando la niña pasó frente a mi, se despidió de mi.
Nadie en lo que llevaba de día ahí sentado, ninguna de los centenares de personas que habían pasado por el dichoso camino se dirigió a mi, dudo incluso de que se percataran de mi presencia.
Satisfecho, me levante y me dispuse a volver a casa para salvar mi matrimonio. Y me fui por aquel camino en ladrillado.

 

Caminante, son las huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino
se hace camino al andar.

 

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar

 

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar….

 

 

FJPR